Del anhelo de viento. Grulla (Grus grus). Lagunas de Villafáfila, Zamora. 2-12-2017

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Antes de la madera fue el hueso. Los hombres usaban las tibias de las grullas, el cúbito de los gansos pero también huesos de cigüeñas o venados para construir sus flautas. El instrumento musical más antiguo que conocemos. Quizá en tiempos remotos el hombre quiso volver a escuchar el viento en los días de calma. El aire agitando las espigas maduras, acariciando los troncos de los árboles frutales... un sonido de vida tan dichoso que soplaron en cañas, agujerearon huesos y  tornearon maderas para poder deleitarse siempre con la música de los cañaverales. Al igual que estas grullas sobrevolando los cielos invernales, nosotros también anhelamos la libertad de los vientos, criaturas que suplen con imaginación la falta de coraje que poseen las aves al lanzarse en vuelo.
TextoColaboración. Maribel Orgaz


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